Introducción
Una fuga de datos es la divulgación no autorizada de datos confidenciales provocada por vulnerabilidades en los sistemas. Puede producirse a través de Internet, el correo electrónico o dispositivos de almacenamiento como memorias USB y discos duros, y afecta tanto a particulares
como a empresas. Los delincuentes pueden utilizar
esta información para cometer nuevos robos de datos.
Entre las causas se incluyen errores humanos, malware, violaciones de seguridad por parte de terceros, phishing, contraseñas débiles o empleados que filtran datos. Uno de los casos más conocidos es el de Yahoo en 2010, en el que millones de datos quedaron expuestos debido a sistemas de seguridad débiles y sin cifrar.
También hay casos menos evidentes, como el de Polar Fitness en 2018, en el que una función permitía identificar a los usuarios y sus lugares de residencia o trabajo a través de un mapa de actividades deportivas.
COMPORTAMIENTO ANÓMALO
DE LA CUENTA
DE LA CUENTA
Aparición de ventanas emergentes inusuales o presencia de más aplicaciones de lo normal.
CONTRASEÑAS
QUE NO FUNCIONAN
QUE NO FUNCIONAN
Recepción de notificaciones de restablecimiento de contraseña o inicio de sesión en nuevos dispositivos.
CORREOS O
MENSAJES INUSUALES
MENSAJES INUSUALES
Recepción de correos electrónicos y llamadas que simulan cuentas o personas reales.
Cuando se es víctima de una filtración de datos, hay varias señales que pueden indicar una fuga
de datos. Los delincuentes, al hacerse con información confidencial como correos electrónicos, contraseñas y nombres de usuario, pueden acceder a las cuentas de la víctima y tomar el control de ellas. Entre las señales más comunes se encuentran comportamientos anómalos en el ordenador o en las aplicaciones, como ventanas emergentes sospechosas o la presencia de aplicaciones no instaladas. También se pueden recibir notificaciones de inicio de sesión desde dispositivos desconocidos o correos electrónicos de restablecimiento de contraseña no solicitados. En los casos más graves, es posible que no se pueda acceder a la cuenta porque se han modificado las credenciales.
A raíz de la filtración de datos, las direcciones de correo electrónico y los números de teléfono también pueden utilizarse con fines fraudulentos. Los delincuentes pueden enviar mensajes o correos electrónicos que simulen comunicaciones fiables, o realizar llamadas engañosas dirigidas tanto a la víctima como a sus contactos.
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en la era digital
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